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  • Foto del escritorBerose

¿Amor verdadero?

Construir mi propio amor.

El amor, es a veces un espejismo en el cual creemos reflejar lo que somos, lo que queremos, los anhelos más profundos, las ilusiones ideales, y así y todo es tan solo un leve giño a nuestro verdadero amor, justificamos nuestras acciones en lo que creemos es amor, en ese creencia programada de la ilusión del amor, del sentirse amado, que se vuelve en una mera confusión de pasiones conduciéndonos por una serie de entresijos que nos terminan por herir.


La suave línea entre el amor propio y el orgullo nos lleva por caminos errados o pasiones ciegas que terminan por destruir el fundamento del propio amor.

La delgada línea entre el egoísmo y el amor propio puede crear tal caos y confusión, que te conduce en un abismo emocional devastador para ti y para otros.


La esencia del amor es eterna, el amor real es incondicional, primero hacia ti, sin sacrificios, empero, la renuncia es sin embargo tan eterna como el amor, pues compartir ese amor puede significar una renuncia continua a tu propia fidelidad hacia ti, si no has cimentado tu propio ser en el amor de ti para ti.


Entonces, ¿la pureza incondicional del amor perece ante la pasión? ¿Es el amor suficiente para alimentar una relación y nutrirte al mismo tiempo? ¿Prevalece la sobrevivencia sobre el amor propio?


El amor interno, el amor real ha de nutrirnos de tal forma que nos mantenga a salvo de nosotros mismo, de manera que nos permita vivir con nosotros mismos, en la aceptación de quienes somos no como lo que nos ha dicho que somos, sino con lo que nos identifica, pero inclusive en ese paradigma yo no soy lo que me define, sino me defino como lo que soy y en aras de eso puede moverme en otra dirección creando esa versión de mí que quiero ser, en lugar de buscar la aceptación de otros, en lugar de buscar cumplir sus expectativas.

Por otra parte, muchas veces nos perdemos en el mar de “así soy” para justificar las pérdidas, los errores, las relaciones fallidas, todo aquello que nos ha definido por las etiquetas culturales, sociales y familiares, y por los propios “así soy” que yo me he creído, que me he autoimpuesto para evitar ser, solo ser amor dentro del amor y por el amor como un viaje cuyo destino soy yo.


En ese viaje, el amor incondicional y puro en mi ha de nutrirse y alimentarse desde el principio de mi existencia pero si no ha sido así soy yo el responsable de construir ese amor para mí mismo, que me baste ser yo y estar conmigo antes de poder compartir, y es ahí la cuestión, compartir mi amor y mi existencia con alguien más, con todo mi ser y todo lo que me representa en un todo. Y solo puede compartir aquello que tengo, si no me amo, no puedo dar amor. Si lo que tengo es carencia de amor, voy a proyectar esas expectativas para tratar de llenar lo que no tengo.


Así, estar conmigo amándome y nutriéndome en las versiones de mí en crecimiento, es el primer indicio de un amor incondicional propio, que ha dejado de buscar en otros el reflejo del amor y la aceptación, la ilusión de embonar con la otra parte que me falta, con el espejismo de ese plenitud de completarme, dejando de lado las expectativas, sobre todo las altas expectativas en otro ser, pues la única forma de completarme, es mirar hacia mi interior abrazando mi propio vacío, y creando de esa nada, el todo en mí, mi propio amor. Y una vez que desde mi interior el amor nace, estoy en la capacidad de poderlo compartir con otros.


Amate tanto tanto que el amor te colme y se desborde. Y, recuerda que el amor es el viaje y tú, el destino.

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1 komentář


Host
16. 11. 2023

Verdaderamente interesante tu disertación sobre el amor. En efecto, si no somos capaces de amarnos y valorarnos a nosotros mismos, no podremos amar a otra persona, no podemos transgredir nuestro yo si un autoconocimiento y autoestima. Excelente escrito, bien estructurado. En hora buena Hermana.

To se mi líbí
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