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  • Foto del escritorBerose

Danzantes de altura

Actualizado: 27 jun 2023

Queriendo alcanzar el cielo para lograr la comunicación divina, el tamborín marca el ritmo del zapateo mientras la armonía del viento resuena con la flauta de carrizo, en el centro diminuto del palo de madera, el capitán preside el ritual, para ofrendar la música y la danza, zapateando sobre la base plana que representa la madre tierra, mientras los otros integrantes sentados en el borde del cuadrado, lanzan sus oraciones dirigidos a los cuatro puntos cardinales, entonces empiezan el descenso en picada al vacío, volando vertiginosamente desde más de veinte metros de altura, alrededor del centro del palo, que representa el árbol de la vida. Así, los danzantes vuelan para dar tributo a la lluvia y el sol.





Los hombres voladores son parte de un rito ancestral de la región Totonaca-Maseual/Nahuatl, ubicados en la sierra entre los estados de Puebla y Veracruz, más, parte de Hidalgo. Esta ceremonia relacionada a los ritos de la lluvia, la agricultura y el culto al sol, son parte de los mitos de la cosmogonía de las culturas precolombinas en México. El vuelo, es la culminación de todo el proceso de preparación física y espiritual de sus participantes, desde la elección del árbol cuyo ritual solicita el permiso y perdón a la naturaleza; perfuman y limpian las energías del árbol elegido, con incienso o copal, mientras recitan rezos y oraciones; después, sigue la ceremonia de colocación del palo, dónde se ofrenda canela, flores, velas y aguardiente, y finalmente la preparación previa, en la que los cinco integrantes danzan alrededor del palo volador, para luego ascender por el mismo, e iniciar la ceremonia en las alturas.


Ésta ceremonia de los danzantes que vuelan, tiene gran arraigo a la identidad y la tradición de la región, como herencia de la visión cosmogónica Totonaca y Maseual. Los voladores portan una indumentaria con clara influencia del mestizaje colonial, usando como colores principales, el rojo brillante y el blanco, decorados con listones amarillos y azules, usan además, un penacho que representa al Quetzal, un ave propia de la zona.


La Danza de los Voladores, fue declarada por la Unesco, como patrimonio inmaterial de la humanidad, y es un espectáculo que bien merece la pena de apreciar, si bien hoy día se puede ver en diferentes partes del país, les recomiendo ampliamente visitar la región de Papantla dónde se encuentra la zona arqueológica del Tajín en el estado de Veracruz, y la sierra norte de Puebla dónde se ubica Cuetzalan y la zona de Yohualichan, para observar el ritual de esta danza.


En Cuetzalan, una localidad con gran tradición de la Danza de los Voladores ,en la plaza principal del centro, flaqueado por la alta iglesia conocida como “Iglesia de los jarritos, el atrio y las gradas, tienen de forma permanente el palo característico de los voladores, debido a que la danza forma parte de todas las fiestas del lugar, y, además porque este espectáculo, suele representarse los fines de semana como parte de las atracciones turísticas de la ciudad. Cabe destacar que, ésta pintoresca población, acaba de cumplir el pasado 11 de marzo, veinte años de ostentar el título de Pueblo Mágico, programa del gobierno federal que fuese instaurado para la promoción turística de lugares que conjugan la cultura, gastronomía, festividades y folklore.


El municipio de Cuetzalan de Progreso, está enclavado en las montañas de la sierra madre oriental, bañado por la humedad del golfo de México, por lo que tiene un vegetación siempre verde y abundante, la orografía es sinuosa y sus formaciones kársticas ofrecen cavernas, grutas e increíbles ojos de agua o pozas naturales de agua cristalina y bellas cascadas. Si lo tuyo es el senderismo y los deportes de aventura, esta región te va a encantar.


En la cabecera municipal, las calles son un laberinto de marcadas pendientes empedradas, cuyo paisaje arquitectónico de corte colonial, se funde con la humedad y vegetación que la rodean. Bosques de niebla que envuelven la ciudad y la carretera que ofrece singulares vistas y horizontes naturales en las que podrás observar los cambio de escenarios, pasando por valles, zonas boscosas de coníferas y bosques tropicales casi selváticos.


Muy cerca se localiza la zona arqueológica de Yohualichan “Casa de la Noche” cuya arquitectura se caracteriza por nichos o ventanas, y que precede al sitio del Tajín el segundo centro ceremonial de los totonacos.


Podrás disfrutar los fines de semana de un mercado ambulante o tianguis dónde aún se puede ver el trueque de mercancías, además de artesanías, ofrecen productos de la región, frutas, café y canela, entre otros. También podrás apreciar a la gente autóctona cuya vestimenta se remonta a cientos de años, los varones usan un pantalón y camisa de color blanco, huaraches y sombrero, mientras que la mujeres visten faldones voluminosos y blusas con bordados coloridos, y un “tlacoyal” que es un turbante o tocado de lana que se enrollan sobre la cabeza.


La gastronomía típica del lugar es a base de maíz, salsas picantes, hongos o setas y carne, el más destacado es el tlayoyo, una tortita de maíz rellena de alverjón, servida con salsa y queso. También podrás degustar cecina, longaniza o langostinos de río (solo en temporada de no veda) y por supuesto el tradicional café de olla, condimentado con clavo, canela y azúcar, tienes que probar el atole de maíz y cacao “Xoco Atol” y si te gusta las bebidas espirituosas, prueba el Yolixpa “la bebida prehispánica que alivia el corazón y el cuerpo” a base de aguardiente, en el cual se maceran hierbas tales como tomillo, hierbabuena, menta, ruda, toronjil y tomillo. No olvides probar los postres artesanales a base de manzana, perón y tejocote.


Imperdibles: Iglesia de los jarritos, poza "pata de perro", café Bar "La época de Oro", la peña Los Jarritos y la cascada "Corazón del Bosque", por supuesto el sitio Yohualichan. Otros lugares de interés muy cercano y que están en la misma ruta de carretera son Zacapoaxtla, Jonotla y Tlatlauquitepec.


Recomendaciones de viaje: Lleva calzado cómodo, un impermeable, repelente de mosquitos y bloqueador solar; prepárate para las curvas de la carretera y tres horas de viaje desde la capital poblana. Reserva con antelación dónde hospedarte, la oferta hotelera es local y administrada por gente del lugar; podrás encontrar cabañas, hostales y hoteles boutique, infórmate sobre las excursiones a los atractivos naturales, y prepárate para vivir un experiencia sensorial extraordinaria, rodeado de la magia de este remoto Edén.


by Beatriz Rosalba Cota Fernandez.


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